jueves, 16 de octubre de 2008

Del poema “Funeral Blues” (*)
Wystan Hugh Auden
(1907-1973)

“Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crêpe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.”

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“Paren todos los relojes, corten el teléfono,
Prevengan al perro con un jugoso hueso,
Silencien los pianos y con un apagado tambor,
Traigan el ataúd, dejen venir a los dolientes.

Que los aviones hagan círculos gimiendo sobre nuestras cabezas
Garabateando en el cielo el mensaje “El ha Muerto”,
Pongan crespones en los cuellos blancos de las palomas públicas,
Dejen que los policías del tráfico usen guantes de algodón negros.

Él fue mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
Mi semana de trabajo y mi descanso Dominical,
Mi amanecer, mi medianoche, mi conversación, mi canción;
Pensé que el amor duraría para siempre: Estaba equivocado.

Ahora no se quieren las estrellas: apáguenlas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y barran los bosques.
Porque ya nada de lo que venga puede ser bueno.



(*) Poema que escuché en la película “Cuatro bodas y un funeral” (1994), dirigida por Mike Newell.

viernes, 3 de octubre de 2008

Del poema “Little Gidding”
No. 4 de “Cuatro Cuartetos”
Thomas Stearns Eliot
(1888-1965)

V

“What we call the beginning is often the end
And to make an end is to make a beginning. [1]
The end is where we start from...

(...)

We shall not cease from exploration
And the end of all our exploring
Will be to arrive where we started
And know the place for the first time...”

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V

“Lo que llamamos el comienzo es a menudo el final
Y hacer un final es hacer un comienzo.
El final es desde donde comenzamos...

(...)

No cesaremos en la exploración
Y el final de todo nuestro explorar
Será llegar a donde comenzamos
Y conocer el lugar por primera vez...”



[1] Algunas publicaciones transcriben mal la frase “And to make an end” y escriben “And to make and end”.

martes, 30 de septiembre de 2008

“Al mar le digo” (*)
Benjamín Cuevas Lira

Al mar le digo:
“¡cállate mar, cálmate mar!,
que estoy empapado de sentimientos,
que estoy empapado de pensamientos.

Déjame un segundo
sentir lo que siento,
pensar lo que pienso,
ir a mi mar adentro.

Dame esa libertad
déjame por piedad,
necesito silencio.”


(*) Escrito preliminar. No citar.

domingo, 28 de septiembre de 2008

De la canción “Cuando nadie me ve”
Alejandro Sanz

“A veces me elevo, doy mil volteretas
a veces me encierro tras puertas abiertas
a veces te cuento por qué este silencio
y es que a veces soy tuyo y a veces del viento.

A veces de un hilo y a veces de un ciento
y hay veces, mi vida, te juro que pienso:
¿por qué es tan difícil sentir como siento?
sentir ¡como siento! que sea difícil.

A veces te miro y a veces te dejas
me prestas tus alas, revisas tus huellas
a veces por todo aunque nunca me falles
a veces soy tuyo y a veces de nadie
a veces te juro de veras que siento,
no darte la vida entera, darte sólo esos momentos
¿porqué es tan difícil?...vivir sólo es eso...
vivir, sólo es eso...¿por qué es tan difícil?

Cuando nadie me ve
puedo ser o no ser cuando nadie me ve
pongo el mundo al revés
cuando nadie me ve no me limita la piel
cuando nadie me ve
puedo ser o no ser
cuando nadie me ve.

(...)

Te escribo desde los centros de mi propia existencia
donde nacen las ansias la infinita esencia
hay cosas muy tuyas que yo no comprendo
y hay cosas tan mías pero es que yo no las veo
supongo que pienso que yo no las tengo
no entiendo mi vida, se encienden los versos
que a oscuras te puedo, lo siento no acierto
no enciendas las luces que tengo desnudos,
el alma y el cuerpo...”

lunes, 22 de septiembre de 2008

Del libro “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”
Pablo Neruda

20

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.”

martes, 16 de septiembre de 2008

“Hecho inesperado”(*)
Benjamín Cuevas Lira

“Franco y profundo hecho que
sin esperarte, abres
los ojos, la vida,
todo se hace maravilla.

Hecho inesperado
que al fin espero,
estoy atento a...
...tus notas, a tu ritmo imperecedero.

Que consuelo das,
cuando llegas y te vas,
ahora sigo el andar...
...contemplando...tu actuar.”


(*) Escrito preliminar. No citar.

martes, 1 de julio de 2008

Del texto “El saber y el sabor”:
Florencio Segura

“1. Vivir es ante todo en­con­trarle a la vida dos cosas: sentido y gusto. Es decir, hay que vivir con saber y con sa­bor. Y corre­mos el peligro de que nuestra sociedad esté perdiendo ambas cosas. Dicho en andaluz, ¡qué malo es vivir “esnortado” y “esaborío”, sin norte y sin sabor!. Porque una cosa es vivir y otra pasar por la vida.

Si logramos encontrarle a nuestra vida sentido, pero no encontramos gusto, viviremos densamente, pero tristes. Si vivimos con gusto, pero sin encontrarle a nuestra vida un sentido hondo, un porqué profundo, viviremos alegres, pero vacíos.

Por eso, cuando logramos vivir al mismo tiempo con sen­tido y con gusto, con saber y con sabor, empezamos a vi­vir en plenitud, empezamos a ser per­sonas.

Uno llega a ser persona cuando ha logrado solucionar el por qué y el cómo de su vida: Vivir con saber es vivir con sentido, saber por qué se vive. Vivir con sabor es vivir con gusto, encontrar cómo hay que vivir. Cuidado con abandonar los saberes por los conoci­mientos; ojo con cambiar los gustos por los impulsos.

2. Trae fatales consecuencias para nuestra cultura confundir saber por conocer. A veces, de­genera tanto el concepto de co­nocer que identificamos co­nocer con estar informado. Saber es integrar, y quizá sea el ritmo de la vida y de la dispersión de las ciencias lo que no nos deje convertir nuestros conocimientos en sa­beres.

El hecho de saber cada vez más sobre menos y menos, nos va a llevar a saber mucho de nada. Erikson llama a estos especialistas “idiotas ha­bilido­sos”. Es muy peligroso abando­nar el saber, sustituyéndolo por el mero conocer.

3. Pero también nuestra cul­tura y civilización puede perder el sabor. Y es que per­der el sa­bor es perder el gusto por la vida, que viene de una relación sabrosa con los obje­tos y de una relación cordial con las personas. No podemos relacionarnos con las cosas y con las personas so­lamente a nivel funcional. Nuestra sociedad de con­sumo está creando una civili­za­ción de objetos para tirar, por­que ya no nos da tiempo para aficionarnos a ningún objeto.

Tenemos psicología de sol­dados que conquistan y nos falta la moral del colono, que es el que habita. De amos del mundo estamos pasando a ser “inquilinos”, porque caemos en la cultura del tener frente a la del ser, y terminamos comidos por nuestros propios muebles que no dejan sitio para noso­tros en nuestra propia casa. Tenemos cada vez más co­nocidos, pero cada vez me­nos amigos. Corremos el peli­gro de pasar de una civiliza­ción de ob­jetos para tirar, a una civiliza­ción de personas para tirar.

4. La tarea que le queda al hombre para irse haciendo per­sona es la de integrar. Hay que saber integrar el conoci­miento con el sentimiento. El saber está en la armonía de la cabeza con el corazón para ser señor de las cosas: es la diferencia entre ser persona y ser cliente. Nos sobran a veces listas de precios y nos faltan escalas de valores. Se conoce el precio de todo y no se sabe el valor de nada. “No el mucho saber harta y satisface el ánima, mas el sentir y gustar de las cosas interna­mente”, dice un viejo libro del siglo XVI.

Hay que saber integrar. Hay que seguir integrando sa­ber y sabor a base de desem­polvar valores poco cotizados en nues­tra cultura técnica: el sentido y la belleza, la con­templación, la gratuidad, la capacidad de sor­presa, la mi­sericordia. No compensa dedicarse técnicamente a hacer un mundo más rápido, más lógico, más rico, más fuerte. Compensa vivir con saber y con sabor, para hacer un mundo más habitable, sabién­dole dar razones para vivir y razones para esperar.”